Propagación exterior de incendios en edificios (I, II)

I. ¿Puede la Normativa vigente evitar una tragedia como los incendios del edificio Windsor en Madrid, la fábrica de Campofrío en Burgos o más recientemente la Torre Grenfell de Londres entre otros?

En España llevamos pocos años instalando estos sistemas en nuestros edificios y parece ser que no existen normas de referencia precisas en materia de protección contra incendios, habiendo casos, que no quedan contemplados en las diversas reglamentaciones existentes y dejando a nuestros edificios expuestos ante un incendio a tragedias como las que se han venido sucediendo. En la actualidad, el Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SI) dispone de un capítulo dedicado a la propagación exterior del fuego. La exigencia que se impone a los productos de acabado desde el punto de vista de reacción al fuego es de Bs3d0 para una altura de hasta 3,5 metros como mínimo (cuando el arranque de la fachada sea accesible al público) y en toda la fachada, si excede de 18 metros. Por otro lado, en las cámaras que se generan en las fachadas ventiladas de más de 18 metros de altura (aproximadamente 6 alturas de pisos) se permite una Euroclase inferior, Cs3d2, siempre y cuando se interrumpa el desarrollo vertical del aislamiento de la fachada cada tres pisos de altura (10 metros como máximo con barreras cortafuego E-30). Estas barreras cortafuego con una resistencia E-30, pueden ser intumescentes o no, con objeto de que en situación normal permitan que la cámara se mantenga ventilada, y solo en caso de incendio interrumpan eficazmente la propagación vertical del fuego. La instalación de barreras cortafuego entre plantas es una práctica habitual en otros países europeos para reducir la propagación exterior de un incendio (como por ejemplo, Alemania, Francia, República Checa, etc). Actualmente hemos encontrado pocos métodos de ensayo específico y armonizado a nivel europeo en el que se evalúen los sistemas o productos que van a ser instalados en fachadas. Los ensayos para evaluar la reacción al fuego de una fachada se llevan a cabo según la UNE-EN 13501-1 (Euroclases). Llegados a este punto, es importante resaltar que los resultados de un ensayo corresponden al comportamiento de las muestras de materiales que llevamos a ensayar, bajo unas condiciones particulares de ensayo, y por ello no constituyen el único criterio de valoración del riesgo potencial de incendio que puede conllevar el uso final de tal producto ensayado. Así pues, es necesario tener en cuenta otros aspectos relacionados con la seguridad contra incendios para poder evaluar el riesgo ante un incendio. De ninguna manera, la seguridad contra incendios puede basarse solamente en la clasificación de reacción al fuego de los productos de revestimiento de las fachadas.

La instalación de barreras cortafuego entre plantas es una práctica habitual en otros países europeos para reducir la propagación exterior de un incendio (como por ejemplo, Alemania, Francia, República Checa, etc). Actualmente hemos encontrado pocos métodos de ensayo específico y armonizado a nivel europeo en el que se evalúen los sistemas o productos que van a ser instalados en fachadas. Los ensayos para evaluar la reacción al fuego de una fachada se llevan a cabo según la UNE-EN 13501-1 (Euroclases). Llegados a este punto, es importante resaltar que los resultados de un ensayo corresponden al comportamiento de las muestras de materiales que llevamos a ensayar, bajo unas condiciones particulares de ensayo, y por ello no constituyen el único criterio de valoración del riesgo potencial de incendio que puede conllevar el uso final de tal producto ensayado. Así pues, es necesario tener en cuenta otros aspectos relacionados con la seguridad contra incendios para poder evaluar el riesgo ante un incendio. De ninguna manera, la seguridad contra incendios puede basarse solamente en la clasificación de reacción al fuego de los productos de revestimiento de las fachada

II. Causas de los incendios en fachadas

Los incendios en las fachadas pueden producirse principalmente por los siguientes motivos:

  • - Incendio desde un edificio vecino. La intensidad del incendio dependerá en gran medida del tamaño del incendio, así como de la distancia y posición de los edificios vecinos.
  • - Incendio desde la parte exterior del edificio. Por ejemplo, a través de un contenedor incendiado o un vehículo de la calle cuyas llamas alcancen a nuestro edificio. Teniendo en cuenta la altura de las llamas, el revestimiento de la pared externa, incluso de materiales no combustibles o poco combustibles, no podrá evitar que el fuego entre en el edificio por las aberturas que haya en la propia fachada.
  • - Incendio originado en el interior del edificio. Por ejemplo, una vivienda o una lonja de nuestro Edificio ardiendo. Puede ser considerado el escenario más crítico. Un pequeño incendio inicial puede cambiar muy rápidamente a un fuego totalmente desarrollado por todo el exterior del Edificio y como consecuencia de muchas viviendas.

En cualquiera de los tres casos, dada la provisión infinita de oxígeno y la verticalidad de la superficie de la fachada, el fuego puede propagarse a través de la superficie de la fachada aun cuando los materiales de revestimiento no alimenten la reacción, es decir, aunque sean incombustibles, provocando un gran incendio en función del material de revestimiento que se haya instalado en el edificio. Hay distintas reacciones al fuego e incluso grandes diferencias en los tiempos que tarda en propagarse un incendio según sea el revestimiento de las fachadas (ladrillo caravista, plaqueta cerámica, SATE, fachada ventilada, etc).