Hay algo que empieza a preocupar a muchas comunidades y es precisamente la adaptación de los ascensores. No es una mejora opcional ni una recomendación, sino una exigencia que ya se está empezando a notar en muchas fincas. Todo parte del Real Decreto 355/2024, que introduce nuevos requisitos técnicos que harán que muchas comunidade. La norma lleva tiempo aprobada, pero es ahora cuando está teniendo repercusión real. Y eso se traduce, en muchos casos, en derramas que pueden ser importantes y llegar a los miles de euros.
En muchos edificios, el ascensor es algo tan habitual que apenas se le presta atención hasta que de repente un día falla o le toca pasar revisión. Y ahí es donde pueden empezar los problemas si tenemos en cuenta que en España hay miles de ascensores, que acumulan años de uso a sus espaldas, y no todos cumplen con los requisitos actuales de seguridad de modo que llegado un cambio en la normativa, muchas comunidades tendrán que asumir ahora la renovación del ascensor.
El Gobierno puede llegar a obligar a pagar a las comunidades hasta 40.000 euros para adaptar los ascensores
Lo primero que hay que tener claro es que no todos los ascensores tienen que reformarse ya que dependerá de su estado y de lo que detecten las inspecciones, por lo que no cunda el pánico. Pero hay una serie de mejoras que se repiten bastante en edificios antiguos y una de ellas tiene que ver con la parada de la cabina.
Muchos ascensores no quedan exactamente a cota 0, algo que puede parecer menor pero que supone un riesgo, sobre todo para personas mayores. Con la nueva normativa, ese ajuste tiene que ser mucho más preciso.
Con la actualización de la normativa, han empezado a exigir nuevos sistemas de seguridad para evitar atrapamientos adaptando así las puertas. Estas deben incluir sensores que si hay algo o alguien antes de cerrarse puedan detectarlo. Aparece también la obligación de contar con un sistema de comunicación que permita pedir ayuda en caso de avería o de que alguien se quede dentro. En las instalaciones más antiguas, el problema va más allá. Hay instalaciones que necesitan cambios más grandes que puede ser la sustitución del mecanismo o de parte del mismo para que sean más modernos, y por tanto más seguros, y ahí es donde los costes empiezan a aumentar.
¿Cuánto cuesta realizar la adaptación de un ascensor a la comunidad?
Es la gran pregunta que surge en las juntas, ya que una cosa es saber que hay que hacer mejoras y otra muy distinta es cuánto va a costar. Y la respuesta, como suele pasar en estos casos, es que depende del estado del ascensor.
Hay mejoras que son relativamente sencillas, como ajustar la parada de la cabina o añadir algún sistema de seguridad en las puertas. En esos casos, el gasto puede quedarse en cifras asumibles, en torno a los 800 o 1.000 euros.
El problema llega cuando hay que hacer una mayor intervención, si se debe intervenir en partes importantes del sistema o sustituir elementos antiguos, la cosa cambia. Ahí ya no hablamos de pequeños ajustes, sino de reformas más profundas. En los casos más extremos, la factura puede ascender hasta los 40.000 euros. Son situaciones en las que prácticamente hay que renovar casi todo el ascensor, algo más habitual en edificios antiguos. Y ese coste, como ocurre con otras obras del edificio, se reparte entre todos los vecinos.
Las adaptaciones derivadas de esta normativa no son opcionales. Se consideran actuaciones necesarias para garantizar la seguridad, por lo que deben ser asumidas por la comunidad de propietarios. Esto significa que el coste se reparte entre los vecinos según su cuota de participación, como ocurre con otras obras del edificio. En muchos casos, esto se traduce en derramas que pueden ser elevadas, especialmente si el ascensor requiere una reforma completa.
¿Cuándo hay que hacer las adaptaciones?
Uno de los aspectos que conviene tener en cuenta es que estas reformas no tienen que hacerse de inmediato. La normativa establece que las exigencias se aplican a partir de las inspecciones periódicas obligatorias. Si en una de estas revisiones se detectan deficiencias, se fijan plazos para solucionarlas que pueden variar en función de la gravedad. En general, estos plazos oscilan entre los 3 y los 10 años, lo que da cierto margen a las comunidades para planificar las obras. Eso sí, los edificios con ascensores más antiguos serán los primeros en verse afectados. En muchos casos, las inspecciones ya están señalando la necesidad de adaptaciones, lo que está obligando a los vecinos a afrontar estas inversiones antes de lo que esperaban.
Además, al tratarse de una deber legal, no realizar estas mejoras puede acarrear problemas, tanto a nivel de seguridad como en posibles responsabilidades e incluso sabnciones en caso de incidente. Por eso, muchas comunidades están empezando a anticiparse y revisar el estado de sus ascensores para preveer con tiempo la futura obra.
Tras la entrada en vigor de la nueva regulación (ITC de ascensores), muchas comunidades de vecinos se enfrentan a obras de adecuación e inspecciones obligatorias que pueden suponer un desembolso significativo. En Geonor te ayudamos a cumplir con la normativa de ascensores forma eficiente, transparente y sin sorpresas. Analizamos el estado de tu instalación, diseñamos la solución técnica idónea para garantizar la máxima seguridad y accesibilidad, y gestionamos la obra de principio a fin para optimizar al máximo la inversión de tu comunidad.



